Oda al fatuo

El fatuo,

ese ser vomitivo y encantador.

De mirada pervetida y calcetín usado,

culpable,

de su mal hedor.

Es es fatuo un personaje entrañable,

que habita en las noches de todas las ciudades,

de gustos variables,

comilón de todo lo desechable.

Garrafón en las venas,

sudor en cara y espalda,

no hay compañero mejor

con el que beberte las penas.

Buitre nocturno,

ave de mal agüero,

podrás reirte de él

hasta que les toques mucho los huevos.

Su hábitat son los tugurios,

lo encontrarás bailando a tu lado,

pidiéndote una copa,

rozándote sin descaro.

Sin embargo,

si después de una noche

consigues tratarlo,

hallarás en él un buen escudero,

un Sancho Panza,

un aliado de locuras

y de incontables tragos.

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